Algo que también forma parte de lo que hago

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"Lo que hay entre dos cuerpos. Radiografía"

miércoles, 25 de abril de 2007

LA EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Resumen de la lectura:
La Evaluación de la Educación Superior
-publicación de Eduardo Martínez, UNESCO Montevideo-

A pesar de haber seleccionado una lectura que resalta – principalmente – la urgencia de evaluar los programas de ingeniería en las universidades Latinoamericanas, no deja de ser interesante y pertinente la visión de este especialista sobre el tema de la evaluación de la educación superior en la Universidad del Siglo XXI, como consecuencia de la evolución tecnológica.

Sobre la 'prospectiva-planificación estratégica', la garantía de calidad académica, y la evaluación
El autor Eduardo Martínez (Especialista Regional en Planificación y Gestión de Ciencia y Tecnología, UNESCO Montevideo - Uruguay) relata como la publicidad de productos de consumo obligó a que los mismos fueran más innovadores y de calidad en el transcurrir del Siglo XX. Explica como se masificó el uso de la radio, la prensa y la televisión como medios tecnológicos para la divulgación publicitaria de productos y procesos, y como todo esto devino en una mejoría notable de la investigación y desarrollo y de la innovación tecnológica. Esta evolución tecnológica ocasionó un aumento de producción y de calidad de productos y servicios, pero también originó la necesidad de formar y calificar mejor a los profesionales que intervendrían en estos procesos, por lo que produjo la necesidad de revisar y evaluar el diseño del plan de estudio de las universidades. “el diseño, funcionamiento y evaluación de las carreras universitarias debe corresponder estrechamente al comportamiento de las unidades productivas de bienes y servicios, y al entorno económico y social específico”.

También señala como la educación superior en Latinoamérica se enfrenta a profundas transformaciones por el advenimiento de nuevos y mayores centros de estudios (institutos y universidades privadas) los cambios sociales que influyen en la forma de valorar actualmente la educación universitaria y las negociaciones (alianzas y divorcios) entre estos centros educativos y los gobiernos de cada nación. “La Universidad debe hacer un esfuerzo por entender las señales de la sociedad, y si la sociedad cambia continuamente, la universidad tiene que seguirla”.
De allí surge la necesidad de establecer procesos de evaluación a las universidades e instituciones de ES para que puedan adaptarse a las nuevas realidades sociales y exigencias de formación de profesionales competentes con los nuevos tiempos.

Por ello el autor especifica tres procesos básicos, a saber:

1- Proceso continuo de "prospectiva y planificación estratégica” en el que es necesario establecer una metodología para analizar y gestionar cada programa académico y cada carrera como unidad “autocontenida, como un producto”.

2- Proceso de “garantía de calidad académica” que permita establecer un sistema de garantía y control de calidad de los servicios académicos centrado en el estudiante.

3- Proceso de “evaluación de programas académicos” en el cual lo primordial es evaluar la competencia de los profesionales egresados y su inserción en el mercado laboral.
“En la educación superior, la evaluación puede constituir un instrumento de toma de decisiones, o instrumento de gestión.

Asimismo, la evaluación puede cumplir una doble función:
Sumativa (aditiva), enfocada al desempeño y la calidad existentes (pasado); tiene una naturaleza 'apreciativa', retrospectiva, formal.
Formativa, enfocada al mejoramiento o fomento de un desempeño y calidad futuros; tiene una naturaleza 'normativa-estratégica', prospectiva, informal.”

Sobre la evaluación, la acreditación, y la auditoría académicas

El autor define el concepto de evaluación, acreditación y auditoría académica. La evaluación la precisa como el proceso orientado a la toma de decisiones y a la acción, que busca determinar la pertinencia, eficiencia, efectividad, impacto y sustentabilidad del uso de recursos, actividades y resultados en función de objetivos preestablecidos o criterios definidos. Y asegura que el evaluador “debe ser independiente de las instancias políticas y de los ejecutores e involucrados, y tener credibilidad y autonomía”.

La Acreditación, por su parte, es un mecanismo para determinar el nivel global de una institución de educación superior, una 'certificación' de la calidad académica de un programa o unidad, o un juicio sobre la consistencia entre los objetivos, los recursos y la gestión de una unidad académica.

La Auditoría Académica es la evaluación que debe realizarse al diseño y funcionamiento de los procedimientos de evaluación para comprobar su calidad. Evalúa principalmente la pertinencia y efectividad de los sistemas y procesos de evaluación de la calidad en las instituciones de educación superior.

Es interesante como la lectura resalta la evolución que está teniendo la educación superior en nuestro hemisferio, se habla de una internacionalización de la educación superior propiciada por las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) que en el caso de nuestras regiones conduciría hacia la necesidad de establecer un sistema de acreditación “global” para la América Latina. Habría que ver si nuestro país y nuestras universidades autónomas participarían de este proceso evolutivo a pesar de las regulaciones que el Estado venezolano está y seguirá ejerciendo en materia de educación.

“Las universidades del Siglo XXI deberán desempeñar un rol activo en la rápida expansión de la generación y circulación del conocimiento y de la información, y atenuar que el conocimiento y la información sean crecientemente objeto de apropiación y control por conglomerados económicos.”

Todo este desarrollo globalizado que involucra lo tecnológico, las comunicaciones sin fronteras, las alianzas y el compromiso de formar profesionales en competencias que se adapten a las necesidades reales de su entorno, nos invita a reflexionar sobre la obligación que tienen las instituciones de “derrumbar sus cercos”, y por ello es imperativo la revisión y el análisis del currículo en la Universidad del siglo XXI, toda vez que es importante mantener criterios claros de evaluación, tomando en cuenta que gracias a estas transformaciones es posible la implantación de innovadores instrumentos de evaluación que se perfilen hacia la garantía de calidad en educación.

“La cambiante capacidad tecnológica de almacenamiento, recuperación y transmisión de la información plantea formidables desafíos a las sociedades en desarrollo, y las universidades deben contribuir a la difícil y ardua tarea de separar los conocimientos e informaciones trascendentes, substantivos y útiles de aquellos banales, superficiales, efímeros e innecesarios.”
En conclusión la universidad contemporánea requiere ser evaluada constantemente a fin de mantener vigente su propósito de excelencia académica en la formación de seres con valores y competencias, capaces de asumir los retos que la sociedad supone. Esta evaluación debe ser tanto interna (autoevaluación) como externa (a través de expertos especialistas externos) y de la conciliación de ambos enfoques debería generarse un informe o síntesis, que exprese las directrices que se deben llevar a cabo (a partir de ese momento) para corregir las fallas en los programas o planes de estudio de las carreras.

Carlos Eduardo Araujo

FUENTE:
El Artículo completo sobre esta publicación puede ser ubicado en la siguiente dirección Web:
http://www.unesco.org.uy/st-policy/publicaciones/eval-em.htm#1